lunes, 6 de junio de 2016

Unidad IV

 4.1 Antecedentes y evolucion




La evolución del e-learning


Existe un claro paralelismo entre la evolución de las TIC y el


desarrollo de modelos formativos en línea (véase la figura 1). La


UOC ha vivido la historia del e-learning y, en cada fase, ha tenido


que analizar la evolución de la formación y tomar decisiones


sobre el modelo educativo, el desarrollo tecnológico y la organización


de los procesos.


El modelo educativo de la UOC surgió como respuesta a la necesidad


de dotar, desde sus inicios, de una fuerte identidad propia a la


universidad y de intentar establecer una metodología de e-learning.


Aquí conviene destacar que existe una diferencia importante entre


los modelos de educación a distancia y el e-learning.


La educación a distancia puede o no utilizar tecnología, pero


lo más importante es garantizar el estudio independiente sin


necesidad de que haya una intervención continua del docente.


En el caso del e-learning, se comparte la no presencialidad del


modelo, pero el énfasis se produce en la utilización de Internet


como sistema de acceso a los contenidos y a las actividades de


la formación. La interacción y la comunicación son una parte


fundamental de los modelos de e-learning.










Durante la segunda generación, el énfasis se puso en la creación


y mejora del campus virtual. Es un momento en que la


investigación se focaliza en las plataformas y gestores de e-learning


y los modelos educativos parece que no tienen un papel


demasiado relevante o, simplemente, son muy dependientes de


las plataformas desarrolladas.


La formación que recibían los estudiantes en el entorno virtual


se basaba en el aprendizaje de herramientas básicas de ofimática


y en la adquisición de competencias relacionadas con la


busca de información en la red. La tecnología empezó a permitir


abrir espacios de mayor comunicación con los estudiantes y se


crearon los foros y las primeras comunidades virtuales.


En la tercera generación, el sentido de la formación en red se


orienta hacia el trabajo en equipo y al estudiante se le pide que sea


capaz de gestionar y producir conocimiento de forma conjunta.


Se trata de un enfoque del trabajo más coherente con la filosofía


de la web 2.0, basada en la participación y en la construcción


colectiva de conocimiento desde un planteamiento interdisciplinario


y más transversal a la experiencia vital de los estudiantes


(tanto formativa como social y laboral). De hecho, muchas de las


herramientas 2.0 ya son utilizadas por los estudiantes fuera del


campus virtual por iniciativa propia. En este sentido, un valor


importante de la formación es que los estudiantes sean competentes


en el trabajo en red y en la red. El trabajo colaborativo


proporciona una nueva metodología docente y nuevas formas de


aprendizaje coherentes con este planteamiento.






En este momento, el mayor reto para la sociedad del conocimiento


no es como ayudar de forma eficaz al estudiante a adquirir


un determinado conjunto de conocimientos y habilidades


sino en ayudarlo a organizar y gestionar la información y a ser capar


de tener ideas creativas y contribuir en la producción de nuevo


conocimiento. Tal y como mencionan Bereiter-Scardamalia


(2003), la educación en la sociedad del conocimiento debe permitir


a los estudiantes participar en la creación de nuevos conocimientos


como algo habitual en sus vidas. Con el desarrollo de los entornos virtuales de aprendizaje, cada vez hay más estudiantes


que tienen experiencias colaborativas con varios estudiantes lo


que afecta a su experiencia como aprendiz y mejora la capacidad


de trabajar en equipo (Stahl, 2001). Garrison y Cleveland-Innes


(2005) sostienen que la interacción no es suficiente para adquirir


un conocimiento profundo. La naturaleza de la interacción


debe ser más estructurada y sistemática. Varios tipos de interacción


deben ser integrados de manera coherente para facilitar el


discurso crítico con el objetivo de mejorar el significado de lo


aprendido. El modelo de investigación comunitaria desarrollado


por Garrison y Anderson (2003) es un intento de proporcionar


a los educadores un conocimiento más profundo de las características


del e-learning, y también dirección y guía para facilitar


el discurso crítico. De acuerdo con estos autores, «las instituciones


universitarias han empezado a apreciar que el contenido de


las experiencias educativas aisladas no ayuda a definir la calidad


del aprendizaje sino el contexto —como el profesorado diseña el


entorno de aprendizaje, y el tipo de interacciones que se desarrollan—


es lo que distingue una institución de otra» (Garrison y


Anderson, 2003: 4).






Por tanto, esta tercera fase está mucho más centrada en la flexibilidad,


la participación y la superación de la metáfora del aula.


El desarrollo de las tecnologías móviles y la rápida evolución del


software social han favorecido el cambio en el sentido de que no
necesariamente se accede a los materiales y a las actividades de


aprendizaje a través del ordenador, sino también desde distintos


tipos de plataformas: móvil, mp4, consola de videojuego, etc. Y,


además, las herramientas utilizadas para la vida cotidiana (blogs,


espacios sociales, mensajería instantánea, etc.) también pueden


usarse para la formación, de manera que las barreras entre el


aprendizaje informal y el aprendizaje formal en la red se van haciendo


más estrechas.






En resumen, los modelos actuales reconocen la importancia


del aprendizaje como un proceso social y ofrecen posibilidades


para la colaboración con otros aprendices para la interacción con el contexto de aprendizaje y para la orientación y guía de los


profesores y tutores. Es un enfoque centrado en el estudiante.


Se trata de una visión en la que los estudiantes no son simples


consumidores de información, sino que también contribuyen y






ayudan a contextualizar el escenario de aprendizaje.

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