lunes, 23 de mayo de 2016

1.3 Educación Virtual

Reconociendo el impacto de las TICs en la preparación del talento humano en los inicios del siglo XXI, y con base en los análisis realizados por las Academias Nacionales de la Ciencia, la Ingeniería, y la Medicina de los Estados Unidos (2004), se reconocen como principios guías que la interconexión global, la innovación tecnológica, el incremento en el uso de las tecnologías, la interfaces de conectividad y comunicaciones, y la influencia de los contextos sociales, culturales políticos y económicos, afectarán los procesos de aprendizaje de los individuos. Los principios mencionados, permiten diseñar un perfil de formación del deber ser del profesional futuro (año 2025) donde se requiere un profesional con características: atemporales, tal que los fundamentos esenciales de su conocimiento no cambien con el cambio tecnológico; adaptativas, a medios educativos y laborales; analíticas, por ser análisis el núcleo de varias disciplinas; de autoconocimiento y de autocontrol para conocer y controlar sus dimensiones humanas sentir, pensar y actuar. La importancia de los principios en su relación con los perfiles mencionados, se basa en que las TICs formarán parte de escenarios educativos y laborales futuros; y es precisamente la educación virtual una de las alternativas viables para lograr los perfiles de formación antes relacionados.

La educación a distancia puede o no utilizar tecnología, pero lo más importante es garantizar el estudio independiente sin necesidad de que haya una intervención continua del docente. En el caso del e-learning, se comparte la no presencialidad del modelo, pero el énfasis se produce en la utilización de Internet como sistema de acceso a los contenidos y a las actividades de la formación. La interacción y la comunicación son una parte fundamental de los modelos de e-learning.

La personalización ha permitido que se superaran, en buena parte, los modelos industriales en que se basó la educación a distancia en la década de los setenta y los ochenta. Modelos que desarrollaban una visión uniforme para todos, con procesos automatizados que no permitían la adaptación a las necesidades de cada estudiante. La personalización implica flexibilidad. Ya no importan tanto los horarios de trabajo de nuestros estudiantes, ya no importa tanto dónde vivan, no importan las responsabilidades familiares y sociales que tengan..., podrán estudiar y formarse. En este sentido, la asincronía ha tenido una función fundamental y ha permitido a cada estudiante adaptar el estudio a sus ritmos vitales y profesionales. Se ha demostrado ampliamente que es posible aprender de manera asíncrona, sin que profesores y estudiantes (ni los estudiantes entre ellos y ellas) coincidan en el espacio y en el tiempo.

Los docentes, por medio de su interacción con los estudiantes, y sobre todo el plan docente a partir del cual se vehiculan los aprendizajes de cada asignatura, han sido los elementos que han dado carácter personalizado al trato entre los profesores y los estudiantes.

La interactividad ha sido un principio que se ha desarrollado a partir de las opciones que ha puesto a disposición el campus virtual.

Los materiales didácticos han sido un elemento muy importante, ya que han permitido el acceso a conocimientos muy especializados y de calidad.

El modelo educativo basado en la actividad del estudiante 

Consideramos que en el aprendizaje en línea, la actividad forma el núcleo central del diseño formativo. Al diseñar un curso nos debemos preguntar sobre el tipo de actividades que los estudiantes deben realizar para alcanzar los conocimientos y las competencias previstos. Por ello, consideramos que en el modelo educativo (véase la figura 2), la actividad ocupa un lugar primordial.



Una vez establecida la actividad, es preciso diseñar los espacios y recursos que favorezcan su ejecución. Centralizar la acción docente en el estudiante significa focalizar la docencia en el diseño de espacios y situaciones de aprendizaje. No sólo hay que seleccionar los contenidos, sino también el tipo de interacción que el estudiante tiene que establecer con éstos. Desde esta perspectiva, el diseño de las actividades de aprendizaje y el de las actividades de evaluación se contemplan como las dos caras de una misma moneda.


Partir de la actividad de aprendizaje de los estudiantes, dentro de un entorno virtual, implica tener en cuenta una serie de elementos específicos que afectan de forma transversal, y desde diferentes perspectivas, al diseño de las posibles situaciones de aprendizaje.


¿Qué significa estudiar en un entorno virtual? 

Nos acercamos a un estudiante que aprende en un entorno virtual. Es tarde y el estudiante pone en marcha el ordenador con la intención de conectarse a una de sus aulas. Está sentado en la silla de siempre, tiene todos los papeles necesarios (que son pocos) para empezar la tarea que tiene prevista para esta noche. Todavía recuerda el día en que alguien le comentó que cursar unos estudios a distancia en línea era la oportunidad de progresar profesionalmente. De entrada, pensaba que estaría solo y aislado. Con una sonrisa en los labios recuerda aquellos momentos de dudas e incertidumbres. Se equivocaba del todo. Nunca había estado tan comunicado con el mundo: lectura de los mensajes de la profesora, diálogo con compañeros, trámites administrativos a través de la red, contacto con nuevas perspectivas y nuevas maneras de hacer. En definitiva, una realidad diferente a la esperada, un torrente de novedades, de posibilidades, de opciones que le podían llevar a sentirse algo sobrepasado por la situación.

Existen varios elementos que marcan el proceso de aprendizaje de este estudiante y que hay que tener en cuenta a la hora de analizar su situación: inquietudes, aproximación a una institución educativa, elección, formalización del compromiso, expectativas, aprendizaje de las distintas materias, certificación de aptitud, finalización de los estudios, graduación. Efectivamente, el proceso de aprendizaje del estudiante empieza cuando cree que le sería conveniente iniciar una titulación universitaria o efectuar un curso de posgrado o, simplemente un curso de verano. Explora las distintas posibilidades, y finalmente, escoge una institución educativa y una oferta formativa concreta. Formaliza la matrícula de una, dos o más asignaturas, le proporcionan documentación diversa y un calendario que le permite ver posibles organizaciones temporales de todo lo que tiene que hacer (trabajo, familia y ocio, estudios).


Diferentes motivaciones pueden llevarnos a tener interés en iniciar un proceso formativo en un entorno virtual. Es el caso por ejemplo de una persona que entró en el mercado laboral con estudios de primaria o después de haber realizado algún tipo de formación profesional específica (en el campo de la informática, por ejemplo) y ahora quiere progresar profesionalmente; también lo puede tener alguien que, con una titulación universitaria, quiere completar su formación en áreas que personalmente o profesionalmente le interesan, y en estos momentos, no podemos olvidar a los jóvenes que buscan nuevas opciones y mucha flexibilidad. Cada persona es un caso diferente, pero cada vez hay más personas que quieren reorientar su vida profesional y piensan que tener una buena formación es una condición necesaria para conseguirlo. Y no se equivocan: entre 2007 y 2010 el índice de desempleo masculino con educación primaria pasó del 8% al 30%, y los hombres con estudios superiores en desempleo, del 4% al 11%; en cuanto al desempleo femenino, esta diferencia no es de 19 puntos sino de 16 puntos.


Fuentes:

Nuevas tendencias tecnológicas y su potencialidad en entornos virtuales universitarios - DTU Orbit (26/05/2016) Warnaars, E. (2006). Nuevas tendencias tecnológicas y su potencialidad en entornos virtuales universitarios: docencia, investigación, extensión. In Aprendizaje virtual y desarollo sostenible: El rol de las universidades. Memoria III conferencia Internacional ELAC, 22 de febrero, 2006, Heredia, CR. Heredia, CR: Universidad Nacional, Centro Internacional de Politica Económica para el Desarrollo Sostenible.

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